Nadie sabe como empezar

Me pregunto si hay recomendación suficiente que nos guie de forma mágica hacia lo que soñamos. Me pregunto si el sueño sería tan satisfactorio si pudiera cumplirse al pie de la letra. En lo que he vivido hasta ahora, rara vez es el caso. Me llamo Gabriel. En unas semanas estaré terminando mi carrera universitaria y no sé que hacer con mi vida. Por esto me registro aquí, a veces, rara vez en público (pero es mentira). 

Suelo poetizar lo mundano, como dicen en la jerga de los poetas sin nada que hacer. No he ganado becas para escribir, pero escribo, no he recibo dinero por leer, pero sigo leyendo. Aristóteles lo llama el saber por el saber, yo lo llamo abulia, desinterés, promesas. La virtud rara vez la encontré solamente en indagar en el conocimiento escrito. Es valioso, no me malinterpreten. Empero, las situaciones mas enriquecedoras, valentes de ser pronunciadas en generaciones que aún no existen, son aquellas que busqué sin buscarlas, en el exterior. 

Goethe se refería a estos sucesos en su libro, Fausto. Mefistófeles, un demonio del folklore germano, se ofrece a mostrarle a Fausto la parte del mundo que él, un erudito del siglo diecinueve, no conocía. Yo por mi parte, no me siento ni pretendo volverme un erudito, el conocimiento es tan basto que no sabría por donde empezar siquiera. Sin embargo, deseo encontrar lo oculto, por mas misero que sea, por mas pequeño que se muestre, quiero jalarle las barbas al diablo (con humildad lo digo, claro está). 

Nunca he sentido que busco altos honores, riquezas en exceso, valor exuberante ante la sociedad. Por otra parte, quiero poder reconocer una parte de la esencia del todo (así, humildemente lo repito). Quiero saber de que va la vida, aunque sea una respuesta parcial.

No sé si haré de este un blog de ingeniería, de viaje, de filosofía, de escritura. Yo que sé, tal vez sea de todos lo ya mencionados. Pero quiero compartirlo, con nadie o con quien sea que se tropiece con estos posts. 

Si es de ingeniería, publicaré mis proyectos con análisis detallados para que otros puedan replicarlos, o incluso, mejorarlos. La retroalimentación es importante. Si es de viajes, publicaré lo que planeado hacer para lograr mochilear por donde siempre he querido, desde muy niño. Si es poesía, lo lamento si me leen, debe ser molesto, pero lo hago con cariño escritor. Si es de filosofía, no me disculpo, aquí es mi espacio para divagar. Si alguna de las mencionadas se mezcla con la otra, me temo que si solo tenían interés en un tema, tendrán que soportar los dos. Pero intentaré a partir de ahora mantenerme profesional. 

El viaje inicia y hoy puedo querer una cosa, mañana, mientras me transformo, otra. Cambiamos y el objetivo lo hace también, porque el horizonte nunca es alcanzado, solo se se traslada el punto de vista, la inercia. Solo tenemos que decidirnos por comenzar.

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